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Prólogo: Científico Milagroso, Dr. Zacarias Visentini Onofrio

— ¡Silencio, clase! — Ordenó el profesor de forma autoritaria cuando ingresó, a lo que los alumnos callaron. — ¿Han traído los libros que les dije? —

— Yo... n-... — Pero fue interrumpido.

— Haces esa broma de nuevo y te reprobaré. —

— ... —

— Bien. Capítulo 4, página 39. Título "El Científico Milagroso". —

— Muy bien, clase, pasaré a leer la introducción, ¡y no la saqué de Wikipedia!: Doctor Zacarias Visentini Onofrio, también conocido como el "Científico Milagroso", es un doctor graduado de la Universidad de Bolonia en antropología, farmacia, medicina, ingeniería, mecánica, robótica y veterinaria. Zacarias es descrito como un "polímata". Nació el 15 de julio de 1987 en Bolonia, Italia, y se graduó de todos sus títulos en 2030 en la Universidad de Bolonia. Se dice que usó una técnica única llamada "Partición Cerebral", pero al tener los límites humanos, según sus palabras, "sólo podía partir su mente en 2 y procesar la información que esté relacionada una con la otra".

En 2034, cuando estalló el virus Yup-8 y arrebató la vida de un estimado de 93 millones de personas, halló su cura 6 meses después. El cómo lo hizo en tan poco tiempo y dónde es algo que decidió no revelar "por el bien mental de la humanidad", lo que le dio mala fama, críticas y odio de algunas universidades en ciertos sectores del mundo.

Zacarias, en la actualidad[1], no ha revelado mucha información de su infancia y adolescencia, y su paradero es desconocido incluso para el gobierno italiano.-... — Y fue interrumpido.

Capítulo 1: Las manos (atrofiadas) de la salvación

Las pisadas eran sonoras a pesar del asqueroso rugido que producía la criatura, escupiendo un poco de saliva de color verde claro. Por suerte, al estar encerrada en el tanque blindado con agua, el sonido era menor.

Una pequeña descarga eléctrica se generó en el estanque, dejando a la bestia aturdida y la compuerta sobre el tanque se abrió, y una grúa dejó caer el cuerpo de un cerdo algo gordo aún vivo. Luego de que el ser se recuperase, se lanzó sobre el animal, y su... boca empezó a devorarlo, mientras que con sus pinzas, y sin quitarlo de sus dientes, empezó a darle cortes para reducir el tamaño.

— Mmm... —

Un hombre de cabello y ojos negros, alto y atlético, acompañado de una bata blanca, empezó a hacer unos apuntes en su libreta. Se veía joven, como de 30 años. Por cierto: su letra era horrible y parecían más garabatos sin sentido.

La monstruosidad que tenía contenida se semejaba a una langosta, pero del tamaño de un caballo y 4 pares extra de patas a los lados, los cuales usaba, según los apuntes de Zacarias, como pinzas estando boca arriba y aferrar a sus presas. Tiene ojos primitivos, como los de los caracoles, y se mueven rápidamente en un ángulo de 360°, pero parecían grandes orbes cuando cerraba sus párpados ya que tenía 3 capas de éstos (la interna y media son transparentes y finas, y la externa es opaca y ancha como si fueran párpados humanos). Las tenazas alrededor de su boca tienen púas las cuales pueden desplegar a voluntad y usar para evitar que sus víctimas escapen; es carnívoro. Sin embargo, su boca es muy diferente: normalmente parecen dos paredes que se abren a los lados, pero una vez extendidas, salen unas fauces triangulares que luego se expanden a un círculo, y muestran 9 hileras de dientes a los lados, arriba y abajo, con los cuales aferra, succiona y tritura a sus presas.

Cuando estuvo a punto de tragar las caderas del cerdo, terminó vomitando todo lo ingerido, a lo cual la langosta gigante golpeó el cristal blindado con una de sus pinzas. Zacarias veía en sus ojos el rencor y odio por experimentar tanto con él.

— Mi estimada Shēnyuān de Lóngxiā[2] número 4, seré más cuidadoso contigo. Tus hermanos 1 y 2, al recibir tanta carne de cerdo, fallecieron porque sus estómagos y boca explotaron de tanto vomitar. ¡Tienen cierto grado de inteligencia! Y te pregunto: ¿por qué sus estómagos aceptan la carne humana y son capaces de defecarla sin problemas, pero la carne de cerdo, algo cercano a la humana, la devuelven? Aunque no tienen mucha memoria por lo que veo, ¡porque éste es el cuarto cerdo del mes en 2 semanas! —

La Lóngxiā (para abreviar) volvió a golpear su pinza contra el vidrio, y desplegar su boca para pegarlo. No obstante, Zacarias sólo aprovechó eso para ver los restos que aún quedaban en sus fauces, notando un trozito de lo que parecía ser una costilla.

— Y oh, sí, analicé los cuerpos de tus hermanos. He de admitir que sus corazas son sólidas. ¡Tuve que usar un taladro! Me excitó cuando un poco de sangre verdosa y vapor salió de sus cuerpos.

La langosta le dio la espalda, volviendo a enterrarse de espaldas en la arena y con sus patas esparcidas a los lados.

Zacarias, desde que curó aquella enfermedad, se convirtió en alguien extremadamente prestigioso y cuyos conocimientos eran codiciados por todo el mundo y organizaciones secretas, ya sea para bien o para mal. El gobierno italiano le protegió de esas amenazas a cambio de avances científicos, y China y Rusia, parezca o no, le ayudaron a colaborar en secreto y con permiso de Italia para mandarle especímenes novedosos descubiertos.

Obviamente, este hombre no trabajaba solo: desarrolló una IA en su computadora que conectaba con gran parte de su laboratorio subterráneo, exceptuando un par de salas donde él estaba seguro con bestias pacíficas y tímidas. El sistema de seguridad que tenía era de lo más avanzado. ¿Tenía personal? Trabajaba en una especie de cyborg con el cuerpo de un ex luchador de peso pesado, cuya mente fue "puesta en pausa" mientras trataba con él.

— Liza — se dirigió a su IA, mientras Zacarias bajaba por las escaleras al lateral derecho del tanque de agua —, ¿qué mostraron las muestras de sangre del Shēnyuān de Lóngxiā número 2? Ese al que le abrí el caparazón y sus vísceras salieron disparadas. —

— La sangre estaba compuesta, en menor medida, de ácido con una corrosión menos letal para la carne. Teorizo que con ello no se queman a sí mismos y sus caparazones sean tan sólidos, y lo usan como un mecanismo de defensa aparte de sus pinzas y emboscadas. Sin embargo, los especímenes traídos de China no debieron haberlo usado desde que llegaron por ser su propia sangre, lo que lo dejaba como un sistema de emergencia. Según la estructura del análisis de sus bocas, abren placas desde las mismas ya desplegadas y lo expulsan sin control alguno. —

— Para la carne... — pensó el varón, con una de sus manos en su mentón y terminando de descender de las escaleras, y tomando la taza de té al lado de una mesa con los apuntes específicos de esos seres, más algunos dibujos —. Estos niños fueron descubiertos en profundidades marinas. ¡Es una especie totalmente nueva para nosotros, una que ha evolucionado desde las sombras! Pero como es algo nunca antes visto, prefieren que yo, el Científico Milagroso, investigue todo de ellos. ¡Lo tengo! Prueba inyectar la sangre en alguno de los tiburones que tenemos, el último número de la subespecie más numérica que dispongamos. Si evolucionaron en el agua, quiere decir que, a lo mejor, Darwin estaba equivoca-... Nah, estoy volviéndome loco. Pero sí, haz lo que te dije. Puede que sea el doble de efectivo en seres acuáticos aquel ácido. —

— A la orden. —

Zacarias terminó su té sentado en una silla, observando a su experimento totalmente inerte como si hubiera fallecido... Sin embargo, le tiró una bola de papel dentro, a lo que la langosta se abalanzó pensando que era comida. Después de que el científico comentó que era su parte favorita, se levantó de su asiento y fue a dormir. Ya eran las 2:31 A.M. y debía levantarse para las 7:00,. Le habían solicitado una reunión con el presidente ruso, italiano y chino.

...

...

Ya eran las 7:34 A.M. Los políticos solían ser extremadamente puntuales, con mayor notoriedad los italianos. Zacarias ya había tomado su café y asegurado de que las langostas 3 y 4 aún vivieran.

Liza le avisó de la llegada de los presidentes, los cuales arribaron el destino con 20-30 minutos de diferencia entre cada uno. ¿Dónde estaban exactamente? En la entrada principal, en medio de un bosque con kilómetros de profundidad. Se había hecho una calle sin cemento ni nada por el estilo, y puesto varios carteles de animales salvajes y que no era seguro acampar. Además, el propio Zacarias, haciendo uso de su tecnología, hacía creer a los demás que Slenderman habitaba por ahí... a coste de 4 o 5 vidas de jóvenes incautos.

Los sujetos ingresaron, y Zacarias los guió a la sala que preparó para ellos. Una grande, para este tipo de cosas, ya que a pesar de su extrañeza, se mantenía cuerdo dentro de su estándar. Todos se sentaron, y guardias quedaron fuera de la habitación.

Una vez se creó el aire serio entre todos, el presidente ruso empezó la charla.

— Doctor Visentini, es un honor verlo nuevamente en persona. Noto que lleva rato despierto. Antes que nada, ¿cómo van esos... seres? —

— Bien, bien, he descubierto un par de cosas y teorizo que unos movimientos de las placas tectónicas hicieron que los Shēnyuān de Lóngxiā salieran a la superficie ya que estaban muy hondo. Lo que explicaría sus 3 capas de párpados que les permite soportar la presión del mar. Como pensarán, es posible que Japón también haya encontrado de estos especímenes y los mantenga en experimentos crueles y despiadados. —

— (Nada alejado a lo que usted hace.) — Pensó el presidente chino, de cabello alineado hacia atrás y bien vestido. — Y señor Visentini, dejando eso un poco más de lado, hemos venido con una propues-... —

— Paso. —

— Déjeme terminar, por favor. Está relacionado a estas langostas gigantes, más descubrimientos, ya que no sólo fueron halladas en China y posiblemente Japón. Ahí hay pocas cantidades, no obstante, en Rusia... hay manadas enteras que mantenemos a raya. ¡Salen del agua a devorar personas! Las tropas rusas establecieron un perímetro donde masacran y tienen que usar-... —

— ¿Taladros para remover sus corazas, haciéndolos más fáciles de quemar y así no dejar rastros? Sí, mis investigaciones me dejaron muy en claro que resisten al fuego con sus caparazones, pero una vez removidos, sus órganos y sistema óseo, son tan frágiles que podría matarlos a mano limpia. Está expuesto. —

— En efecto — Continuó el presidente ruso. —. Los contenemos en la Península de Kamchatka, dirección al Mar de Ojotsk. Algunos koriakos han sido contratados para hacer de exploradores de la zona. —

— ¿Y quiere que vaya, con mis conocimientos, junto a un equipo militar veterano, para saber todo lo posible de ellos y deje mi laboratorio a manos de mi IA? — Respondió Zacarias.

— Por supuesto. — Afirmó el presidente italiano.

— Acepto. —

— Muy bien. Le contaremos sobre los detalles. ¡Traer los informes! — Ordenó a sus guardaespaldas, a lo que procedieron a poner varios papeles, reportes y fotografías sobre la mesa.

— ¡Esto se ve fascinante! —

Capítulo 2: Invitados no deseados

Pasaron algunos días desde la reunión, y durante todo ese transcurso de tiempo, Zacarias estuvo preparando un par de cosas: asegurar y mantener los tanques de agua de sus experimentos y dejar el alimento preparado para 5 años -luego se acabaría, si es que no había intervención total-, terminar de programar al cyborg, aunque sólo se activaría si alguien ingresaba al perímetro establecido, y empacar sus maletas y apuntes. ¡Serían vacaciones para el científico, con riesgos de muerte en todas partes! Como siempre quiso.

Salió por la entrada trasera, cargando los agentes -mandados por el gobierno- todas las cosas que llevaba Zacarias, y con el doctor ordenando tener muchísimo cuidado.

Y ya con todo el equipo subido, partieron al aeropuerto, donde tuvieron vagos problemas para pasar por el sistema de seguridad. Nada que un par de sobornos no solucionaran (ya que Zacarias usó una identidad falsa).

Viajaron por varias horas desde Italia hasta Kamchatka, Rusia, donde por fin, después de años, Zacarias abandonó el perímetro del laboratorio y donde, con el tiempo, su piel dejaría aquella ligera palidez que tenía.

Otro viaje fue hecho, tomándose esta vez 3~4 horas por pasar por el estricto control de seguridad ruso, y se necesitó un poco más de dinero para evadirlo. Al menos, llegaron a su destino: una base custodiada y protegida por quién sabe cuántos soldados, logística, inteligencia, armeros, etcétera. El presidente claramente no estaba por seguridad, pero Zacarias fue llevado a una de casetas, una grande, el cuartel general.

— Me lo imaginaba encorvado, pero está firme. — Dijo uno de los soldados al notar el ingreso del varón italiano.

— Yo como el estereotipo de científico loco. — Agregó otro, con una voz más amable.

— Hey, hey, dejar al hombre, que merece respetos por su cura y aceptó ayudarnos a pelear contra esos putos bichos. — Sentenció un hombre canoso y con un parche en el ojo derecho.

— Saludos, soldados. Como sabrán, ¡soy el Doctor Zacarias Visentini Onofrio! — Exclamó el mayor, alzando su mano derecha hacia un lado y con la palma abierta, y la mano izquierda en su pecho. Una pose un poco dramática y teatral.

— El honor es nuestro... — Dijo en voz baja una mujer en una esquina, con desánimo,

Todos tomaron asiento de una vez, con el general en la silla central. Fueron presentándose uno a uno.

— Mayor Sevastian Zetke, encargado de esta expedición. — Alguien serio, firme y fiel a las reglas. Canoso, alto y de buen físico, no es un vejestorio cualquiera.

— Cabo Iván Vikenti. — Un mujeriego total, bromista y despreocupado, pero se toma en serio su trabajo. Alto, atlético y rubio.

— Cabo Stanislava Tamara. — Una mujer recta, atlética y aunque guapa, muy ruda.

— Técnico Kir Tamata. — Delgado, con lentes y pelirrojo, cobarde pero con un extraño amor a su hermana, Stanislava. Es un fanático de Zacarias.

— Cabo Evgeni Ferapont. — Más bajo que los demás, mantiene un semblante serio y es algo inexpresivo. Cabello marrón y mantiene una mirada apagada incluso cuando dispara.

— Y cabo Ignat Andrei. — Soldado nuevo, mostró excelentes resultados y por ello está ahí. Aunque sus compañeros de entrenamiento dijeron que no es tan amable.

— Ahora que todos se presentaron y antes de empezar, Zacarias, ¿quisiera contarnos sobre usted? ¿Dónde estuvo todos estos años? — Preguntó el Mayor, poniendo los pies sobre la mesa y señalaba, con su cabeza, una cafetera recién calentando.

— No, gracias. Y sobre mi vida, viví como un topo: bajo tierra y saliendo de vez en cuando. Pero no me detuve en mi progreso, investigué a lo que usted define como "bichos" o "langostas". ¿Y sabe qué? No es la única especie submarina paranormal o aterradora que veremos en las profundidades; ¡espero y haya más!. —

— ¿Cómo sabes que iremos en un submarino hacia el agua? — Interrogó Iván, curioso.

— Ir hacia el agua era muy obvio, el submarino me lo dijiste tú... — Y una molesta Stanislava bufó ante eso. — ¿Alguna información extra que quieran brindarme? —

— Esas langostas salen del agua y cuando los seguimos, hunden los submarinos automáticos consigo mismos. Pero desarrollamos un arma especial, un sistema de defensa activado por púas de oro que atraviesan sin problemas sus caparazones y expulsa un gas corrosivo una vez está tocando sus órganos. Tenemos varios disparos para 2 viajes completos, pero cargaremos siempre que volvamos. — Respondió el Mayor.

— Ya veo, ya veo. He traído todos mis apuntes y, además, algunos de mis experimentos que ya he probado. Pero, ¿sólo iremos nosotros 7? —

— No, habrá más personal, el del submarino. Se ve que salieron de su agujero después de mucho o le hicieron reformas, y ahora están cerca de 1000 metros bajo el agua, en un acantilado de esos. Cerca está nuestro transporte, y campamentos para evitar que avancen. — Agregó Ignat, en un tono elegante y sutil.

— ¡Hahahahaha! ¡Este me gusta! —

— Usted es único, doctor Visentini. — Agregó Kir en voz baja.

Luego de un rato de charlas, risas y cortejos de Iván hacia Stanislava, y estar alimentados y descansados, despertaron y empezaron a tomar sus cosas; armas, maletas y recordatorios de qué llevar. La alarma empezó a sonar. Pero, ¿por qué? ¿Qué pasaba? Estaban a 12 kilómetros de distancia del mar.

El equipo, denominado Pelotón ASL, salió de su cuartel, encontrándose con varios huecos por todo el área y saltando tierra por doquier, generando más de estos huecos. Emergieron varios Shēnyuān de Lóngxiā, y algunos de los soldados que estaban cerca de los agujeros fueron tragados por esas bestias y llevados a Dios sabrá dónde.

Los uniformados no tardaron en abrir fuego contra los monstruos, ya sea a sus cabezas o cuando abrían sus bocas, pero esto último no lo hacían excepto cuando los tomaban con sus pinzas. Un hombre retrocedió, y debajo suya, explotó la tierra nevada nuevamente y la sangre, carne y órganos salpicaron en todas partes.

El Pelotón ASL tomó sus armas y abrieron fuego, exceptuando Kir que se escondió inmediatamente bajo una de las literas del cuartel. Zacarias, por su parte, también entró al sitio, pero se puso su bata blanca y abrió una de sus maletas. Apartó un poco algunos cachivaches que tenía, y sacó un revólver que, en vez de plateado, era rojo y con el dibujo de llamas desde la punta del cañón hasta la mitad de éste, con detalles muy notorios.

Salió del cuartel abriendo la puerta de una patada, y aún seguían apareciendo langostas.

— Siempre quise probar esto en uno de ellos. —

Uno de los monstruos se llevaba a un soldado arrastrándolo con sus pinzas, mientras éste, desesperado, se aferraba inútilmente a la nieve.

— ¡Monstruo! —

Dijo tirándole una bola de nieve al ser, el cual se giró al doctor y emprendió con todas sus patas a él. Zacarias apuntó el arma al monstruo, no tenía experiencia peleando, por lo que se arriesgó a que se acercase, aunque que, a pesar de tantas patas, sus cuerpos eran pesados en tierra como para moverse rápido o siquiera saltar.

Jaló el gatillo. Un disparo. Y un ruido... en verdad que ensordecedor, tanto que Zacarias soltó su arma y se tapó sus orejas.

El pitido se fue haciendo más bajo, hasta que Zacarias abrió los ojos y los guió a donde disparó. La langosta murió, y las demás se retiraban por donde vinieron.

Pasaron alrededor de 10 segundos cuando el pitido se fue, y el doctor, con la pistola aún en mano, se fue aproximando al cadáver de la bestia. Notó un fuerte sangrado un poco más abajo de la base de sus ojos, atravesando su coraza, habían dos huecos que dejaba salir unos hilares. Su boca estaba desplegada, ahora caída; y otro hueco del otro lado del cuerpo. Entró por la boca y salió por detrás.

— ¿Qué... hizo? — Preguntó el Mayor, acercándose mientras se agachaba.

— Una bala vagamente más grande de lo normal para un revólver más grande de lo normal. Al entrar en contacto con el calor, el chip dentro de la bala activa una señal en el mango del arma lo que provoca una potente liberación sónica. Las langostas no lo soportan y sus tímpanos explotan junto a sus cerebros — explicó, señalando los hilos de los huecos laterales —, motivo por el cual no solo los salvé a todos, sino que también descubrí la ubicación de su sistema auditivo. ¡Pero sólo usaré esta pistola en caso de emergencia! —

— Sí, porque no me interesa quedar sorda otra vez y con enorme riesgo de muerte. — Acotó Stanislava, notándose enojo de su parte.

Posteriormente al ataque, se deshicieron de los cadáveres, mientras Zacarias recargaba su arma y le ponía su seguro, y volvía a guardarla. La adrenalina del momento se sintió tan placentera, le describió a Evgeni y Kir, con éste último contando algunas de sus anécdotas y lo fanático que era del científico. Le preguntó cómo se veía alrededor de 30 años cuando tenía cerca del doble, a lo que Zacarias dijo que no era nada que su tecnología médica (y operaciones) no arreglasen... pero no dijo que las hizo su IA en su base.

— Profesor, ¿puedo decirle así...? ¿Y cómo cree usted que llegaron las langostas hasta aquí? — Preguntó Kir.

— Puede decirme así, ¿cómo no? Y... no lo sé, nunca vi esto, aunque tenía pocos especímenes. Sin embargo, los agujeros empezaron a cerrarse con la caída de la tierra de los túneles que venían hacia aquí, así que no hay qué investigar. —

— Respecto a su sistema auditivo, ¿cómo cree que puedan oír si jamás hemos visto sus orejas? Si es que tienen. —

— Son, por lo que teorizo y anoto en mi libreta, sordos en tierra. —

— ¿Qué? —

— Ellos debieron emerger a la tierra por primera vez, quizás, y sus "orejas" se activaban bajo el agua y se guiaban por los sonidos de los animales cercanos, podrían tener hasta un sonar como los delfines. Mi impacto debió ser tan fuerte que le debí explotar las entradas y órganos cercanos. —

— Tienen un sistema tan raro. — Agregó Evgeni después de un largo rato en silencio.

— ¡Y eso me encanta! — Exclamó Zacarias, al tiempo que terminaba de cerrar una de sus maletas... después de tanto esfuerzo.

Estaban preparados, y partieron en camiones hacia el campamento donde estaría el submarino. No hubieron dificultades en el camino, aunque pasaron por 2 de los campamentos que detienen a las Shēnyuān de Lóngxiā en las playas, y otros más por el bosque.

Submarino ruso

Alcanzaron el sitio, donde fueron bien recibidos y tuvieron un tour por el vehículo. Mediano pero bien armado, más lento que los demás, sin embargo, todo ese equipo era necesario para sobrevivir. Misiles, armas, personal, camas, comida, cocinas, etcétera.

Se sumergieron bajo el agua al día siguiente, sin saber lo que realmente todas esas bestias le deparaban... algo más tétrico que langostas mutantes.

Capítulo 3: Un paseo por el basurero de Dios

— ¿Ya llegamos? — Preguntó Zacarias.

— No. — Respondió Evgeni.

— ... ¿Y ahora? —

— No. —

— ... ¿Ya? —

— Cállese de una vez, maldito loco. — Exclamó con enojo Stanislava. — ¿No creó algún juego para entretenerse en el viaje? —

— Sí, lo hice, pero ya lo completé. —

— Entonces complételo otra vez. —

— ... Ya lo hice 59 veces. —

— ¡Cállense los dos! — Ordenó Iván.

— Bueno, mientras llegamos entre 20 y 30 minutos, ¿por qué no hablan de algo? — Sugirió Ignat.

— ¿Y por qué no? Zacarias, cuéntenos algo sobre usted. Es una leyenda con patas. — Comentó Sevastian.

— Mmm... Oh, sí. Entre mis cosas, aparte de la Pistola Anti-Disturbios que vieron antes, traje un dispositivo de hackeo por si encontramos alienígenas, explosivos pegajosos, un lente a mi medida que detecta el calor y visión de rayos X, dos lanzadores de cuchillas-... —

— ¿Lanzadores de cuchillas? ¿Qué es eso? — Preguntó Stanislava.

— Es como un bazuca, pero del tamaño de tres cuartos de mi brazo y que dispara una larga cuchilla. Experimenté con ella con los caparazones que tenía en mi base, y sí es muy efectiva. ¡Cortó hasta la pared de metal que estaba detrás! —

— Pero, ¿tiene balas? — Preguntó Sevastian.

— Nop. Todas mis armas son poderosas, efectivas y devastadoras, pero el tiempo de recarga es muy lento, y sólo tengo 2 cuchillas para disparar así que sólo las usaré si tenemos problemas en la entrada. —

— Mirar... — Dijo Kir, entrando a la habitación donde ellos estaban. — Al periscopio. —

Fueron todos a la sala de control, donde vieron a través del periscopio el abismo de donde salían las Shēnyuān de Lóngxiā, siendo que Zacarias estuvo viéndole un par de segundos más. La grieta era muy larga y angosta, para que pase el vehículo con espacio de sobra, y salieron un par de langostas pero se fueron por los lados, evitando el submarino.

Descendieron por ahí, activando las luces, y los contadores geiger comenzaron a sonar muy ligeramente. Al menos también estaban preparados contra eso por la insistencia de Sevastian hace unos días, a lo que éste sonrió orgullosamente.

Bajaron, bajaron, y bajaron, y después avanzaron. Y volvieron a bajar, así un par de veces más, como si se adentrasen a la mismísima entrada del infierno y esté Satanás esperándolos a todos.

Pero no fue así, lógicamente, sino que los sonares empezaron a chocar contra una roca de forma "natural" muy antinatural.

— No, esas no son más rocas ni langostas... — Agregó Zacarias, viendo por el periscopio. — ¡Es una jodida estructura! —

Literalmente, habían instalaciones pero sin ni una sola luz prendida. Era más grande que el propio submarino, tanto que la base tocaba ambos lados de la grieta y parecía ser un óvalo metálico incrustado en las rocas. Se sostenía por pilares de lo que parecía ser acero inoxidable, habían piezas mecánicas tiradas por los alrededores y varias langostas. La edificación parecía ser también de acero inoxidable, era elevada y, debajo de la base, cabía el submarino. Además, según los sonares, había un hueco por donde antes creía el mayor que podían entrar submarinos; aunque no reconoce a quién podría pertenecer todo eso.

Pasaron por debajo y luego ascendieron hasta el hueco, con los contadores geiger tranquilizándose. Usando el periscopio se aseguraron de que no hubiera lagartos fuera, y se asomaron por la escotilla.

— No hay moros en la costa. — Dijo Evgeni, saliendo con su arma al igual que el resto.

Usaron un bote inflable y se movieron hasta la orilla artificial. Estaban rodeados por una capa de lo que parecía ser roca pulida, sin un rasguño por la presión del agua o goteras, y Zacarias anotaba lo que veía además de tomarle unas fotos con su celular. Obviamente, no tenía señal hasta ese punto.

— Pelotón ASL, seguirme. — Ordenó el mayor, activando las linternas de sus armas. Zacarias llevaba una pistola estándar, aunque también traía, por parte del personal del submarino junto a otros soldados, sus objetos.

El enorme pasillo parecía abandonado, y sin una gotera, y después de un pequeño rato llegaron a un portón de metal. Al lado, la caja de controlo que lo abría. Pero... no había un teclado, sino una pantalla apagada y una table de metal, sin líneas a los alrededores para acceder al teclado o algo que diga cómo funciona.

— ¿Cómo accedemos ahora? — Preguntó Sevastian.

— Mmm... —

Kir se acercó su cara a la pantalla, quitándole el polvillo que acumuló. Tocó la tabla con su mano, pero nada, aunque juntó mucho polvo en el dedo; y después deslizó la mano, por si encontraban alguna palabra que les ayudase en algo. Pero un teclado holográfico apareció en su lugar.

— Así que funciona como los nuestros. Debe ser una estructura abandonada que construyó el gobierno y luego la desechó, aunque la hicieron demasiado rápido y juntó mucha mugre en tan poco tiempo desde que fuimos capaces de llegar hasta este nivel de profundidad luego de la Tercera Guerra Mundial. — Comentó Zacarias.

— Pero... ¿y qué con las letras? — Interrogó Stanislava. — No es ruso, ni japonés, ni chino, ni nada que distinga. —

— Parece jeroglíficos, pero no lo son — Dijo Kir. —. Sé sobre eso, pero esto no se parece en nada. Parecen líneas, cuadrados, círculos y triángulos sin orden o sentido. —

— Eso decían de los jeroglíficos. — Interrumpió Sevastian, y apuntó su arma al teclado. — ¡Y sí lo tenían! —

Disparó, a lo que el teclado falló, se cerró y las puertas, chirreando, abrieron. Todos, excepto Sevastian y Zacarias, se quedaron estupefactos.

Fue adentrándose, viendo paredes con luces celestes y rojas aún encendidas. Habían pantallas por varios lados y teclados iguales a los de antes, pero seguían sin entender nada de nada. Zacarias anotó cada signo de cada tecla, y describió lo siguiente:

Empiezo a creer que estos "jeroglíficos" que tanto dice Iván que son es, en realidad, algún idioma extraterrestre. Las estructura fue construida por los aliens, y las langostas los atacaron en algún punto y los mataron y tomaron el sitio como su nido. Aunque no hay rastros de sangre, exceptuando el de nuestras amigas que saludamos a balazos.

Sospecho que lo vieron venir y se escondieron en algún lado, pero, ¿en dónde? El resultado es la victoria de las langostas en base a la abundancia que tienen aquí, ya que se reproducieron desde entonces. Encontraron uno de sus huevos en una de las habitaciones, junto a su padre después de que vi sus genitales.

Cerrado su diario, Sevastian ordenó al personal extra cargar algunos de esos huevos y cargarlos al submarino. Iván comentó que así empezaba una película y terminaba en el fin del mundo, a lo que Stanislava le dio un ligero golpe en la nuca.

Siguieron moviéndose, hasta que hallaron una compuerta un poco alta, donde salía sangre por debajo los bordes y la ventanilla que tenía... no, no se podía ver, ya que más sangre lo impedía. Evgeni pateó la puerta, ya que el teclado holográfico no parecía funcionar después de deslizar la mano o dispararle, pero aun así no se abrió.

— Creo que... —

Zacarias metió su mano derecha en su bolsillo, sacando un pequeño anillo de metal, acercándose a la tabla. Tomó el anillo con ambos dedos índice y mayor, acoplando su tamaño al del agujero, y depositándolo ahí y decir "Expansión x15". Y el anillo se agrandó 15 veces su tamaño, dejando ver el sistema interno. Habían varios cables mordidos y arañados, y unos atravesados por la bala de antes. Zacarias se colocó un guante de goma algo ancho, y sacó un dispositivo USB para luego acercarlo a una de las puntas expuestas de los cables.

— ¿Qué está haciendo, Visentini? — Preguntó Ignat.

— Demostrar mi inmenso poder intelectual. — Respondió presumidamente.

De la punta del USB salieron rayos de electricidad que se conectaron con el cable, y desbloquearon la puerta cuando ésta emitió una luz verde sobre sí misma. Zacarias guardó su USB y anillo, sin explicar cómo hizo todo eso. Evgeni pateó la puerta otra vez, y se abrió, no sin antes escucharse cómo de paso movía algo.

...

— Es... — Sevastian no tenía palabras.

— ¡Maravilloso! ¡¡Hahahahaha!! — Continuó Zacarias.

Había sangre por varios lados de la sala, la cual era bastante grande como para almacenar a 300 personas que dormían allí, y no eran humanos -aunque sí habían varios Shēnyuān de Lóngxiā con partes faltantes-, sino que eran seres humanoides: sus ojos eran enteramente morados y su piel de un mismo tono más claro que éstos, sus rodillas eran puntiagudas, de piernas delgadas y con pezuñas. Sus codos también eran puntiagudos, pero sus manos tenían 5 dedos. Las caras... no se podían distinguir por los cascos de tonos celestes y blancos que las cubrían, al igual que la armadura por el resto de su cuerpo.

Los aliens estaban en todas partes, algunos sobre o debajo de las langostas, y éstas con sus bocas abiertas otras y las demás carentes de patas, pinzas y/o cabezas. Una minoría estaba completa y junta en una pila, como si se hubiesen amontonado y luego perecieran. Zacarias desarrolló la teoría de que sintieron frío de algún modo y se apilaron para conservar el calor. ¿Y por qué los demás murieron y ellos de esa forma? Había un cuerpo detrás de uno de los alienígenas con una langosta sobre él, pegados a la tabla de control interna, por lo que ese debió encerrarlos a todos para que las langostas de dentro no escapasen.

Zacarias tomó muestras de estos alienígenas, mientras les pensaba un nombre, y metía sangre en frascos y tomaba algunos fragmentos de armadura y armas que quedaban. Podía darles buen uso.

— ¿Deberíamos llevar los cuerpos? — Sugirió Kit.

— No, ya estamos llevando algunas cosas pesadas, por lo que es mejor no arriesgarse con el peso. — Respondió Sevastian. — Pero... un cuerpo no hará daño. Llévense ese, el que menos armadura tiene. — Finalizó señalando uno de los cuerpos, bastante pequeño y abrazado a otro más grande. Zacarias ya ansiaba abrirlos, aunque Kir y Evgeni no se vieron conformes por esas acciones.

Estuvieron explorando en total 5 horas, comiendo en un momento, y su excursión casi llegaba a su fin. Se toparon con otra puerta delante, la cual fue abierta nuevamente con el USB de Zacarias, aunque esta vez se tomó un par de segundos extra.

Parecía ser la sala de control de la base, pues había un gran vidrio que daba hacia el agua, sin grietas ni rasguños, pero con más cuerpos de los aliens y langostas por ahí. Habían varias entradas de dispositivos, y una era de un USB de computadora.

— Hora de mostrarles la brillantez de mis inventos. — Comentó Zacarias espontáneamente, conectando su USB en su respectiva entrada.

Una pantalla holográfica se mostró sobre todo el panel de control, permitiendo ver todas las letras de aquel idioma y algunos vídeos para reproducir. La voz de su IA, Liza, se hizo presente, y le dio instrucciones a Zacarias: apuntar su dedo índice hacia las pantallas, a lo que saldría un punto rojo que sería como el ratón de una computadora. El científico apuntó al vídeo de la derecha, siendo en total 3 de los mismos:

Vídeo 1:

Uno de los aliens, con armadura roja y celeste -en las uniones de las extremidades-, es visto en esta sala de control dirigiendo a unos de los suyos a sus puestos en un idioma desconocido, aunque no saben cómo hablar por la carencia de sus bocas. Los operadores llevan armaduras blancas y amarillas, todas sus ropas son físicamente idénticas, al igual que sus físicos.
El vídeo falla unos segundos, y se ve a otro alien de armadura roja y celeste discutir con el anterior. A pesar de ser enteramente morados, sus párpados se entrecerraron un momento, creyendo Zacarias que sería algún sentimiento como preocupación, duda o miedo.
El vídeo termina ahí luego de otra falla.

Vídeo 2:

Uno de los aliens, de armadura roja, discute con otro de dorado con un anillo en cada dedo -y misma descripción- en una habitación, donde hay contenedores con varios Shēnyuān de Lóngxiā. Después de oírse palabras en tonos más elevados, el de rojo da un puñetazo al dorado en su rostro e inmediatamente recibe un disparo en la cabeza, muriendo al momento. Zacarias teorizó que los colores representan un rango, siendo el dorado muy "sagrado o importante" como para que asesinen al de rojo, que podría ser inferior.
Después, el dorado dirige su brazo a los contenedores, y éstos empezaron a ser traslados fuera de la habitación.
Vídeo terminado.

Vídeo 3:

Varios aliens de blanco disparan sus armas a langostas en un largo pasillo, mientras se oye una alarma de fondo y, a su vez, el de dorado cierra su puño y apunta a un grupo de langostas. De uno de sus anillos sale un flash que pareció cegar a las langostas. Los blancos y dorado retrocedieron, y las langostas, después de segundos de aturdimiento, procedieron su marcha.

— Liza, ¿cuál es tu teoría? — Preguntó Zacarias.

— ¿Liza? — Cuestionó Ignat.

— Mi IA. No creen que he vivido solo todo este tiempo, ¿o sí? ¡Me habría vuelto loco! —

Liza no respondió hasta 7 segundos después, ya que estaba procesando e investigando información.

— Señor Zacarias, según los vídeos y tonos de voces, he llegado a la siguiente conclusión: estos extraterrestres llegaron a la tierra hace 3 años, 7 meses y 12 días con motivos de investigar a la raza humana y trajeron a las Shēnyuān de Lóngxiā. Pero algo salió mal y ellas escaparon y atacaron en conjunto a los extraterrestres. Según imágenes a las que logré acceder, y en parte entender, las Shēnyuān de Lóngxiā iban a ser huéspedes para el sistema de reproducción de los extraterrestres ya que éstos insertaban varios embriones de formas desconocidas para incubarse y alimentarse en otros seres de gran tamaño, y las Shēnyuān de Lóngxiā tienen entre 7 a 19 crías por lo que nunca se les acababan mientras que estos extraterrestres tenían sólo 1 cría por huésped, 2 si no se peleaban los varios embriones por el cuerpo. —

一 ¿Y cómo descifró todo eso? 一 Preguntó Stanislava.

一 Su lenguaje se basa como en los números romanos en un sentido físicamente básicos. Hice combinaciones de todas las figuras geométricas que usaban y fui relacionándolas unas con otras hasta entender algunas palabras y oraciones de los informes. 一

一 Señor Zacarias, ¿qué milagros hizo? ¡Liza es... es... ¡increíble!! ¡Es un genio universal, como da'Vinci! 一 Exclamó a todo pulmón Kir.

一 ¡Hahahahaha! ¡Tengo las manos de Dios y estoy en su jardín, y yo soy su jardinero! ¡Sacaré todas sus plagas y cuidaré sus mejores plant-...! 一

一 Aquí tienes a tu Dios. 一 Se escuchó la voz de Sevastian, y todo fue negro para el científico.

Capítulo 4: Metal y órganos

Zacarias despertó lentamente, mirando a su alrededor aún confundido y mareado por el golpe, con dolores en la cabeza. Sintió algo húmedo debajo de su pantalón, y se percató que no solo estaba atado a una silla, sino que también tenía rastros de sangre. Seguían en la sala de control.

一 Ja, ja, ja, buena broma al científico loco. Ahora, ¿me desatan? 一 Dijo Zacarias, con un tono sarcástico y de leve molestia.

一 Lo sentimos, doctor, pero órdenes son órdenes. 一 Respondió Ignat.

一 ¿Qué? 一

一 N-Nos ordenaron... 一 Musitaba con miedo Kir. 一 dejarte aquí, y ro-robarnos tus experimentos... Tu laboratorio... ya estará... 一

一 Saqueado, el gobierno lo está atacando y saqueando todas tus investigaciones. Eres una amenaza para ellos, para nosotros, a pesar de tus logros. Y toda esta chatarra que nos trajiste ya dijeron que encontrarán los planos allá, así que... la dejaremos tirada, para que no ocupe espacio y nos llevemos todo lo de aquí que podamos. 一 Continuó Sevastian, sin pizca de arrepentimiento o culpa en su cara.

一 Yo no quería... 一 Dijo Kir, sí demostrando arrepentimiento y culpa.

一 Deja de llorar, niñita. 一 Agregó Iván.

一 Ya veo... 一 Agregó Zacarias sin más, bajando la mirada hacia el suelo, y empezando a reír lentamente. 一 ¡Haha-haha! ¡En el momento en que me dejen solo, se arrepentirán! ¡No moriré tan fácil de hambre por lo que tendré tiempo a escapar e idear algo para salir de aquí! 一

一 Se ahogará aquí. 一 Comentó Stanislava, apuntando su arma al vidrio con una munición especial, pero Kir se puso delante de ella. 一 ¿Qué mierda haces, hermano? 一

一 ¡N-No dejaré que maten a este genio! ¡S-Sería un desperdicio para la humanidad! 一

一 Qué desperdicio serán ambos, entonces. 一

Finalizó Stanislava, bajando su arma y tomando la nuca de su hermano, para luego unir sus labios a los suyos. Esa fue buena distracción para dar un disparo al vidrio y crear un pequeño hueco que lo perforó.

一 Según dijeron por los comunicadores los que nos entregaron estas cosas, y en estas profundidades, tomará 4 minutos en romperse el vidrio e inundar toda la habitación. Y... eras adoptado. 一 Agregó Stanislava, empujando a su hermano y haciéndolo caer. Iván reía mientras daba un corto beso a Stanis, enfureciendo a Kir.

一 Tomaremos estos. Nos serán muy útiles, eso sí. 一 Terminó Sevastian, llevándose la Pistola Anti-Disturbios de Zacarias y el USB con Liza dentro, haciendo que las pantallas se apagaran.

Luego, el Pelotón salió, dejando a Kir y Zacarias solo y llenándose la habitación lentamente de agua. Pero por maldad, Ignat disparó con su pistola en una de las piernas de Kir, y en las rodillas, codos y estómago de Zacarias; y después se fue cerrando la puerta tras de sí.

一 ¡Es un bastardo! 一 Se quejó Kir por el dolor, tomándose la rodilla mientras Zacarias ni se inmutaba por el dolor, o eso parecía.

一 Kir, desliza tu mano por el teclado. 一 Dijo Zacarias, sin levantar su mirada y con la mirada totalmente vacía y muerta.

一 ¿Qué? 一

一 ¡Hazlo! ¡El Científico Milagroso, Zacarias Visentini Onofrio, te lo ordena! 一

Kir se arrastró hasta el teclado, y deslizó su mano derecha y dejando algo de sangre. Y la pantalla se activó, mostrando una cara pixelada con dos puntos arriba y una línea inclinada a ambos lados abajo, haciendo un rostro cibernético simple.

一 ¿Señor Zacarias? ¿Se encuentra bien? 一 Preguntó Liza, dirigiendo sus pixelados ojos al doctor.

一 Sor-pren-den-te. 一 Dijo Kir, estupefacto y abriendo los ojos a modo de sorpresa.

一 ¡Estupendo! 一 Respondió el hombre, alzando su mirada y completamente emocionado, y a pesar de los daños de sus piernas, girándose con las mismas hacia la computadora, ya que había estado de espaldas. 一 Pero... hecho mierda. ¿Me explicas tu plan de supervivencia poco confiable pero que me hará "perfecto", aquello que tanto he anhelado? 一

一 ¿El Protocolo OVZC? 一

一 ¡Ese, ese! ¡Llegará al fin el día en que yo, el Científico Milagroso, alcance la perfección que tanto he buscado, sí! 一

一 Iniciando. Señor Kir, ¿ve los cables sin electricidad que cuelgan por el techo? Apúrese y acérquelos a Zacarias, luego desátelo y deje sus objetos a su alcance. 一

一 ¡S-Sí! 一

Kir hizo caso, y saltó hacia los cables sin conexión y los estiró, llevándolos hasta Zacarias. Después lo desató, y aproximó sus lanzadores de cuchillas, piezas metálicas y un núcleo que producía energía en base a la intensidad de las emociones del portador, entre otras cosas.

一 ¿Ahora qué?... Quedan como 3 minutos antes de que el vidrio de destruya. 一

Y éste se agrietó. Pero los cables empezaron a emitir chispas, Zacarias estaba recostado en el suelo, y Liza le dijo a Kir que nunca se dé la vuelta independientemente de los gritos, que nunca se gire si no quería terminar con un trauma o dos.

Y los gritos no tardaron, oyéndose el sonido del metal soldado, carne desgarrada y huesos triturados. Otros cables agujerearon las paredes y sacaron trozos para detener el fluido del agua, impidiendo que ésta molestase en la operación y el doctor era elevado por más cables sobre otra placa. Así estuvieron un rato: se quitó carne, huesos y órganos, y fueron reemplazados con la tecnología alienígena, de Zacarias, y Liza. 8 minutos de dolor, y el vidrio no soportaría más, ni las placas.

Zacarias ordenó a Kir se diera la vuelta, y contemplara la perfección del doctor. Y así fue: Zacarias ya no era Zacarias. Su ojo izquierdo fue reemplazado con su ojo térmico y de rayos X, al igual que el lateral superior derecho de su cabeza. Todo su cuerpo ahora era de metal y acero, sus brazos guardaban cableados que parecían moverse como si fueran serpientes, y tenía puesta su bata blanca. Su cabello negro, aún presente en su cabeza al igual que sus refinados bigote y barba, seguían intactos.

一 Ahhh~ Ahora sí, estoy completo. 一

一 ¿Qué... es... usted? 一

一 La fusión perfecta entre hombre y máquina, mi estimado. Ahora, vamos por venganza. 一

一 Pero... la puerta está cerrada. 一

Dicho eso, Zacarias le propinó un puñetazo al portón, dejando un hueco. Colocó su dedo en medio, y el Anillo Expansor, parte de él, creó un perfecto hueco para que el ahora cyborg de 190 centímetros pasase. Él y Kir salieron, y Zacarias acuchilló a las langostas que se aproximaban, aunque eran pocas por el exterminio que les hicieron antes además de que tenían que ser rápidos. Las cuchillas era de sus lanzadores, pero fueron modificados para ser desplegables.

Corrieron un poco, con Zacarias cargando en su espalda a Kir, e iban más rápido que el corredor promedio.

...

一 ¡Jajajaja! Pobre idiota, sí que fuiste cruel con él toda la vida, Stanislava. 一 Dijo Iván, mientras llevaba a la mujer tomada de la cintura e iba el pelotón caminando tranquilamente. Ya estaban pasando la puerta principal, y les quedaba el pasillo y después el submarino.

一 Fue cruel, sí, pero no se compara a lo de Zacarias. 一 Dijo Egveni, en su característico tono apagado.

一 ¿Quieres quedarte allá? 一 Preguntó con enojo Sevastian.

一 No. 一

一 Entonces calla. 一

一 Oigan... ¿no oyen pisadas? Son fuertes... 一 Preguntó Ignat.

一 ¡A cubierto! 一 Exclamó uno de los soldados, y una granada cayó en medio del grupo. Pero era de humo.

...

一 ¡¡Hahahahaha!! 一 Se escuchó la risa de Zacarias. Pero el pelotón no tardó en abrir fuego.

一 ¡Maldito lunático asqueroso! ¡Es imposible que hayan sobrevivido y salido! 一 Exclamó con furia Stanislava.

Y después, la carne se desgarró, y con el humo dispersado, Zacarias sonreía de lado a lado. Su cuchilla atravesó el estómago de Evgeni de lado a lado, saliendo por su espalda, y después soltó su cuerpo inerte y sin vida.

Stanislava apuntó su arma hacia él, pero recibió 3 disparos de pistola de Kir, dejándola padeciendo en el piso. Sevastian insultó en ruso a Kir, pero Zacarias impidió su muerte tomando su cabeza y aplastándola con una de sus manos, saliendo sus ojos hacia los lados y pegándose algo de sangre a su cara.

一 ¡Enfermo hijo de puta! 一 Gritó Ignat disparando hacia él, pero era inútil, porque las balas que daban en su parte humana rebotaban produciendo un ruido metálico. Cables brotaron de la palma de la mano del científico, y atravesaron al contrario, descargando electricidad y reventando su corazón. Iván fue decapitado cuando intentó acuchillar su núcleo, aunque éste hubiera sido inútil.

Después, Kir apuntó su arma hacia Stanislava, tembloroso. Pero cuando ella le hizo una mirada que rogaba compasión, pasó saliva, y disparó a su cabeza sin más.

一 Hiciste bien, mi aprendiz. 一 Elogió Zacarias, y el pelirrojo acompañó al hombre hacia el submarino.

No fue difícil tomar la nave, haciendo Zacarias casi todo el trabajo. Pero conectó su brazo al sistema de control, donde Liza, fusionada con su creador, se hicieron con el control de todo el sitio y salieron del lugar, disparándole a la base y paredes de roca de los alrededores antes de irse y así sumergirla de una vez por todas.

Salieron a la superficie, pero volvieron a hundirse posteriormente, y viajaron hacia Japón. Kir dominaba la lengua, y Zacarias le entregó dinero, algunos recursos y una bala de su Pistola Anti-Disturbios, como un recuerdo. Y cuando emergió él solo en quién sabe dónde, explotó el submarino junto a todo el material extraído de allá.

...

...

一 ¿Cómo crees que va la vida de Kir? 一

一 ... 一

一 ... 一

一 Según mis exploraciones, señor Zacarias, ahora es jefe técnico en uno de los escuadrones de exterminio de los mutantes en Tokio. 一

一 ¡Y en 1 mes y medio! ¡Ese chico me llena de orgullo! Aunque una lástima lo de Tokio. ¡Planeaba visitarlo y ahora un tercio de la ciudad se hundió en desastre! ¡Quería hacer mi gran resurrección allá! —

— Aún está a tiempo de ayudar, si así lo desea. —

— Quizás les envíe un regalo. Pero ahora... —

— Ahora no tiene un objetivo fijo. Llevamos caminando sin descansar apenas, y escondiéndonos de la sociedad, doctor Zacarias. —

— Bueno, creo que... buscaré a alguien tan perfecto como yo, sea humano, máquina o extraterrestre. Lástima que no pude investigar más sobre los que habían abajo, me habría encantado tener varios especímenes que estudiar. —

— Agregando, ¿por qué no se sintió nada sobre su laboratorio cuando se activó la auto-destrucción? —

— Me dolió mucho perderlo todo, pero con mi cerebro ahora teniendo una extensión de memoria artificial, ¡como una computadora!, puedo almacenar toda la información que desee. —

— Entendido. —

Prólogo: Primer contacto

2 meses después del incidente de la base...

El diminuto ¿meteorito? caía a gran velocidad, con sus tentáculos estando detrás del mismo y sacudiéndose por el viento. Se revolvía un poco en su interior, generado por las crías que portaba, y cuando finalmente hizo impacto, no causó daño colateral, sino que casi se desintegró una vez entró a la atmósfera, dejando solamente uno de los especímenes que quedaban.

Una viscosidad morada pero un tanto oscura empezó a rodear el paisaje boscoso, y del meteorito, siendo de carne y órganos de quién sabe dónde, salió un ser humanoide: patas y codos puntiagudos, sus rodillas estaban estiradas hacia adelante y los codos hacia atrás; sin ojos ni nariz ni orejas, pero colmillos y garras afiladas como la punta de su larga cola. Su cabeza se estiraba un poco hacia atrás. ¿Su piel? Morada y al desnudo, pero sin órganos reproductores externos.

— Cazar... comer... evolucionar... Croone... ¡hambre!... —

Y salió de su incubadora orgánica, mientras la misma daba un último suspiro de vida, y Croone se dirigía a 4 patas hacia un poblado.

Referencias

  1. Actualidad: 2039
  2. Langosta del Abismo en chino (simplificado).
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